lunes, 13 de diciembre de 2010

Recuerdo ese cálido verano, en dónde yo era propietaria de mis errores y de todos mis actos, donde por muchos agobios que tuviera, eran simples, indefensos, sencillos...
Vuelve el frío invierno, corazones congelados, almas vacías que se llenan de la lluvia procedente de nubes de tristeza.
Ilusiones que poco a poco se desvanecen, palabras que ya no dicen nada.
Tras invierno, vendrá primavera... Tras agosto, septiembre...
Para qué quiero palabras, si soy incapaz de contarte que me pasa.
Para qué quiero mis labios, si mis besos no son para ti.
Para qué quiero yo el aire, si tu aliento no está aquí.
Para qué quiero mis manos, si no te tocan a ti.

Sentir

La vida es eso que pasa mientras tú esperas que esperen que les estás esperando. No hay duda, todo lo que puedas imaginar (y más), NO va ...