En mi estómago sólo hay abejas desde que dejar de quererte
fue mi obligación.
Y es verdad que el tiempo cura las heridas, pero las
cicatrices me recuerdan aún lo feliz que era teniéndote en mi vida.
Tarde o temprano tenía que pasar… pero a veces es mejor que las
cosas tarden … aunque quizás sea mejor que ya hayan pasado. No sé.
El caso es que las ganas de ti no me las quita ni con quien brindo
cada sábado porque al final los domingos siempre acabo queriendo pasarlos
contigo.
Es una putada que las cosas buenas duren poco.
No me desvelo por ti ninguna noche pero te aseguro que sueño
contigo cada dos y cada tres me duermo pensándote.
Quizás no ha sido el mejor tiempo, pero dicen que siempre
vendrán tiempos mejores.
Estoy bien, pero estaría mejor en tus brazos asique cuando
dejes de emplearlos en cubrir a otra, me aseguraré de que mueran por abrazarse
a mi.
Hasta entonces, no te diré que aunque seas un capullo, sigo
teniendo mariposas, porque lo único que tengo son abejas que me molestan cuando
te pienso.