En esta vida hay miles de placeres: los placeres materiales, esos que cuando tienes, durante probablemente un corto periodo de tiempo, intentas sacarles el máximo partido hasta que se agotan pero durante ese tiempo te proporcionan felicidad y bienestar; los placeres hechos de sensaciones, esos que te erizan la piel y te hacen perder el control y la razón pero que tan increíbles son para todo el mundo; placeres hechos de comidas, de imágenes, de lugares...
Y también están los placeres hechos de carne y hueso, convertidos en personas que aparecen en tu vida para llenarla de sensaciones y experiencias nuevas, de mil y una emociones inolvidables, de abrazos, de sonrisas, de felicidad, de besos infinitos y de pequeños toques de magia que hacen que olvides que existen miles de placeres mas... Porque simplemente, esa persona, reúne todos los placeres imaginables. Y es en esos placeres donde realmente tenemos que poner nuestra ilusión, nuestra dedicación y nuestro cariño.
Porque cuando aparece esa persona, ese placer infinito y constante, dejas de querer encontrar mas, porque él, esa persona, lo tiene todo para ti.
Y él, sin duda, es mi placer favorito.
Y él, sin duda, es mi placer favorito.