Es entonces cuando haces lo que supones que hace todo el mundo: un
resumen de todo lo vivido durante el año.
Piensas en cómo empezó, en cómo está terminando… cómo cambian las
cosas.
Das gracias a Dios porque este año no se ha llevado a ningún ser
querido y pides que ojalá siga siendo así mucho años más y también das gracias
por la nueva miembro de la familia. Es fantástico ver cómo aumenta por un lado
la familia, pero a la vez maldices los huecos que hay, huecos que nadie puede
ocupar ya, huecos que extrañas y que recuerdas todo el año.
Te inundan miles de momentos vividos durante el año: recuerdas los
viajes, las locuras, recuerdas los agobios, las palabras de ánimo, las risas,
los consejos, las charlas con tus padres, los momentos incómodos, las peleas,
las reconciliaciones, las lágrimas de risa, las lágrimas a secas, recuerdas
operativos, recuerdas visitas de 10 minutos, paseos en moto, el verano, la
feria, los bailes, los 17, la constante repetición de la palabra PAU desde que
empezó el curso, las bromas, los sincas, los momentos inolvidables con tus
amigas, la magia negra, los momentos que quisieras olvidar lo antes posible,
recuerdas la adrenalina mientras conduces un coche sin tener el carnet, las
alarmas, las colonias, los jibias, hasta los granos recuerdas… infinitos
momentos que te hacen sacar una sonrisa aunque algunos no sean muy buenos.
Es inevitable hacer un balance del año. Las cosas buenas, las cosas
malas, las cosas que cambiarías, las cosas que no, aquello que tienes que
empezar a valorar…
Es increíble lo diferente que ha sido el año entero en general,
desde que empezó hasta ahora, que está terminando.
Todos cambiamos con el tiempo y este año te das cuenta de que has
crecido. Te das cuenta de que probablemente comience tu último año en Melilla,
que en menos de 10 meses tu vida será totalmente diferente porque comenzará
otra etapa, tus 18, la universidad, la vida lejos de tu familia y seres
queridos, nuevas amistades, nuevas experiencias…
Es entonces cuando valoras todo lo vivido hasta ahora. Valoras a tu
gente… y también valoras el amor.
Comenzaste el año arriesgando por aquello por lo que habías luchado
durante tanto tiempo y resultó un éxito. Eras feliz, todo iba de vuestra parte
por primera vez. Un día cualquiera te das cuenta de que algo ha cambiado aunque
no quieras que cambie y todo por lo que luchaste se desmorona. Pierdes algo
verdaderamente importante. Quizás por él, quizás por ti… pero se esfuma. Sin
más acaba.
Pasa el tiempo y te da miedo volver a querer, volver a ser querida,
volver a sentir amor.
De pronto un día, de la manera más tonta, conoces a alguien que de
nuevo volverá tu mundo patas arriba. Vuelve toda la ilusión que habías perdido
y se va todo el miedo que tenías. Vives grandes momentos a su lado y se
convierten en momentos únicos. Él es único. Todo es tan perfecto que piensas que no puede ser verdad, que al
igual que los sueños se acaban, eso tendría fecha de caducidad. Y así, sin más,
de la manera más tonta (tal y como empezó) se acaba. Intentas buscar el motivo
que no te ha dado para mandar todo a la mierda. Quieres luchar por él, pero él
no quiere luchar por ti. Y entonces, con todo el dolor de tu alma, te despides
de lo que tanto quieres.
Da pena ver que el final de tu año está siendo totalmente diferente
a como querías que fuera pero quizás ese es el problema, quizás no deberías de
ser tan meticulosa, tan planificada, tan exquisita con todo. Quizás todo pase
por algo y todo lo que te ha pasado este año te sirva de escarmiento. Que la
vida son dos días.
No puedes maldecir a nadie porque tu año no acabe tal y como querías
que acabara. Es estúpido fingir que odias a alguien que has amado.
Al final acabas siendo tu mejor consejero y psicólogo. El fácil
decir que disfrutes de la vida, que disfrutes del presente, que el tiempo vuela
y que nada es para siempre pero sólo cuando experimentas emociones,
sentimientos y vivencias es cuando te das cuenta. Es necesaria la práctica para
que la teoría se haga realidad.
La vida te tratará bien o te dará donde duele pero la decisión de
ser feliz es tuya y sólo tuya.
Todo tiene solución y de todo se aprende.
Hoy comienza mi año, el 2014, un año duro, importante, muy
importante y quizás hasta decisivo, un
año que llevo esperando mucho tiempo y quizás ahora mismo, Peter Pan me invada
por dentro porque no quiero que llegue, pero, con dos cojones, a plantarle
cara, a ser feliz, a amar con locura y a conseguir todo lo que me proponga.
Ahora sí que sí la teoría se lleva a la práctica y una vez más (pero
esta vez de verdad) CARPE DIEM.