Queridos 18,
Llevaba tanto tiempo deseando que llegara este día que hoy
ha llegado y ya no lo ansío tanto. Y es que dicen que el tiempo pasa volando… y
es verdad. Miro a mi alrededor y parece mentira cómo ha cambiado todo, cómo han
cambiado todos, cómo he cambiado yo.
Me da miedo pensar en el futuro pero es lo que toca ¿no? Es
la edad de tomar decisiones, de las serias. Ya no basta con elegir entre los
sabores del helado que te quieres comer. Ahora toca decidir qué quieres ser,
dónde quieres estudiar, qué camino elegir para ser feliz…
Es curioso porque nos pasamos toda la vida buscando la
felicidad cuando es ella la que nos busca a nosotros… en cada instante, sin que
nos demos cuenta. Y así van pasando los días, los meses, los años.
Hechas la vista atrás y no puedes evitar suspirar. Suspiras
por los que ya no están y desearías que estuvieran, suspiras por los que
podrían estar y no están y suspiras por los que están y te encanta que estén.
Odias que la vida sea tan injusta, que no te deje seguir
compartiendo momentos como tus 18, tu graduación o simplemente un día
cualquiera con personas tan importantes como ellos, mis abuelos. Pero también
agradeces haber compartido otros muchos momentos del pasado con ellos… y es que
una persona nunca muere si sigue habiendo alguien que la recuerde.
Me da miedo tomar la decisión incorrecta. Me da miedo la
distancia. Me da miedo el olvido. Me da miedo echar de menos. Me da miedo un futuro
infeliz. De pronto han aparecido todas las dudas, todos los temores, me ahoga
pensar en el mañana.
Es inevitable equivocarse, es inevitable pensar en lo cruel
que ha sido la vida contigo cuando has luchado por algo y no te responde como
tú quisieras que te respondiera.
El caso es que de una manera u otra, la vida te ayuda. Te
ayuda a ser fuerte, a no tirar la toalla, a luchar por lo que quieres, a no
rendirte y sobre todo a no buscar la felicidad, sino a vivir feliz
constantemente… de eso trata la vida.
Y ante cualquier golpe hay dos opciones: llorar o curar la
herida. Asique dame Betadine que esto se cura rápido.
Y doy gracias a Dios, por esta vida, por estos 18 años… por
mis padres, por mi hermano, por mi familia entera, por mis amigas y por las
personas especiales que han marcado mi corazón.
18 años de risas, de locuras, de nuevos amigos, de amigos
para siempre, de loves, de amores imposibles, de amores pasajeros, de amores
duraderos, de lucha, de esfuerzo, de bailar, de actuar, de cantar, de fe, de
alegrías, de tristeza, de pérdidas, de nacimientos… 18 años de los que no
cambiaría nada.
Como dice la canción: ‘somos el resultado de todo lo que
hemos vivido’ y yo, con 18 años recién cumplidos, estoy inmensamente orgullosa
de ser quien soy.
Comienza una nueva etapa en mi vida, a disfrutar.