Lo jodido es que aprendimos a ser fuertes antes de tiempo,
cuando aún no sabíamos el poder del tempus fugit.
Asique para, que mi corazón lleva tiempo estancado y no le
va a venir nada bien este bombardeo.
No hay nadie a quien engañar cuando ni tú misma puedes
convencerte.
+No le quiero. Le odio.
Venga ya, si tú eres de las que
dices que un te odio son mil te quieros… tú, que siempre has preferido morir
amando que vivir queriendo a medias.
Para, que sigo queriendo que no
pares de besarme y esto va acabar muy mal, y nos acabará gustando, como
siempre.
Y no me digas ven porque no
quiero dejar todo lo que me ha costado olvidarte.
Tengo que encontrar la manera de quererme
bien, sin hacerme daño.
Corres el riesgo de que no quiera
soltarte, de que no quiera acabar de morderte el cuello y de que quiera seguir
hasta perderme en tu ombligo.
Estoy harta de los consejos que
me dan los que ni siquiera los siguen, los que mueren por amor, los que no se
atreven a luchar, los que sufren en silencio y los que jamás besarán.
Necesito vivir, amar, sufrir,
llorar, reír… necesito sentir la intensidad de un “te quiero”, el deseo de no
querer dejar de abrazarte, las ganas de sonreír en todo momento sabiendo que el
principal motivo son tus ojos cuando me miran.
Quiero querer poder sentirte ahí.
Quiero que estés ahí, de verdad, sin excusas y sin argumentos de que hoy no
tienes ganas de apostar por mí. Porque yo, desde siempre, he apostado al mismo
número. Y he perdido. Porque yo desde siempre he apostado por tus besos de
película, por tus ganas de nada menos de mí, por tus detalles tontos y por ser
el que siempre estaba ahí.
Asique ni se te ocurra buscarme
porque si me encuentras, te haré jodidamente feliz.