sábado, 27 de diciembre de 2014

Mis no propósitos

Que no falte la alegría del reencuentro en el aeropuerto, ni las lágrimas de la despedida. Que siga habiendo besos de abuela y abrazos que te dejan sin respiración. Que no falten los ataques de risa ni las cosquillas improvistas. Que siga habiendo domingos de pelis tristes y recuerdos amargos, que el corazón siga amando. Que no falten los besos en la frente ni las tonterías entre pasillos. Que sigan habiendo tardes de chuches y chocolate. Que continúen las peleas en el colchón y la acción entre las sábanas. Que no falten las ganas de nada menos de besarle ni las sonrisas de embobada al mirarle. Que no falten las tanas hasta las tantas ni las cervezas en el bar. Que sigan los viernes de fiesta y las ganas de más. Que continúen las amigas que ahí siempre están y que sigan habiendo cosas que olvidar. Que los clavos se quiten y no dejen agujeros. Que el corazón no duela por amar. Que las heridas que se tuvieron hayan cicatrizado ya. Que las buenas noches sigan siendo tan buenas y los buenos días sean para disfrutar. Que las nuevas amistades merezcan tanto la pena. Que el amor siga sorprendiendo y que la vida siga su plan.

No creo en los propósitos para el nuevo año que apuntamos los 1 de enero.
Yo en lo que creo es en los no propósitos que se han cumplido a lo largo del año que apunto en diciembre.

Porque pretendemos cambiar la vida cada año sin entender que son los años los que van cambiando nuestra vida.

Hay que saber por quién jugarse el corazón y el alma. Porque es difícil dar un beso en la frente y decirle adiós a alguien especial. Pero de esto va la vida.


Porque la gente sale y entra de nuestras vidas, todos los años, casi tantas veces como aire respiramos. Pero hay que saber por quién arriesgar hasta el último suspiro de ti mismo.
Dicen que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Y yo necesito tomar el aire para olvidarme del aroma de su cuello que tantas veces me llevó a la perdición.

Y es así, entiendes que hay que mirar por uno mismo antes que por nadie.
Por eso, mi no propósito del 2015 vas a ser tú. 
 

Sentir

La vida es eso que pasa mientras tú esperas que esperen que les estás esperando. No hay duda, todo lo que puedas imaginar (y más), NO va ...